Realización de un Cuenco Tibetano

Realización de un Cuenco Tibetano

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Mucha gente me pregunta como hago los cuencos y otros instrumentos que realizo en bronce. La respuesta a esta pregunta es bastante compleja, por eso decidí escribir esta nota.

En una nota llamada “quien soy” cuento como me encontré con los cuencos, mi camino hasta hoy y como utilicé conocimientos adquiridos en diferentes áreas, para tener bases firmes a la hora de realizar un instrumento de calidad.

El asunto es que este hermoso trabajo que me toca realizar es una combinación de varias disciplinas, conocimientos teóricos y mucha práctica como artesano en metales.

Conocer el metal

Con lo que respecta a la parte teórica a la hora de realizar un cuenco, lo que tengo en cuenta es;  primero, que resultado quiero (sonoramente hablando) y de ahí partir para saber que estructura busco en el metal.

Aunque veamos al metal siempre de la misma forma, internamente se producen cambios (cristalizaciónes) y estas varían mucho, depende la temperatura y presión a la que se somete dicho material.

Si bien mi trabajo es manual, a golpe de martillo, tengo muy presente qué está pasando internamente en el metal, no solo es un trabajo de fuerza, también es un trabajo de presencia y paciencia.

El oído y el espíritu trabajando juntos

Soy músico de adolescente, pero el desafío más grande con los instrumentos que realizo, fué la afinación. Tuve que entrenar el oído y mente, para poder separar y distinguir diferentes frecuencias y poder darle la relación matemática que corresponde.   

También creo que la escucha es importante (espiritualmente hablando) y a la hora de terminar un cuenco todo mi ser debe sentir que ya está listo.

Una cuestión de energía

Me cuesta mucho poner en palabras qué me pasa a la hora de forjar un cuenco. No siento que esté gastando mi energía, pero si experimento un intercambio muy rápido y una fluidez increíble, para la cual tengo que estar preparado y consiente.

Trato de estar descansado y en mi eje a la hora de trabajar. Increíblemente mi estado se refleja mucho en el resultado final, especialmente en la sonoridad del instrumento. Supongo que es una disciplina donde los dos hemisferios del cerebro trabajan al unísono.

No me interesa que me cuelguen en un pedestal, a veces solemos hacer eso con la gente que realiza su trabajo con pasión y dedicación. Pero solamente somos eso, personas comunes haciendo lo que amamos.

Todos podemos hacer cosas extraordinarias, solamente tenemos que confiar en esa fuerza que tenemos en nuestro interior.

Bendiciones

Leonardo Gastón Viñals

Artífice de instrumentos Terapéuticos

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